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Nuevo jefe de Aduana ADVIERTE: «Voy contra el monstruo de las mil cabezas de la corrupción».

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En entrevista con EL UNIVERSAL, advierte que no será condescendiente: “Si descubrimos que el enemigo está adentro, lo vamos a echar, no tendremos miedo”.

Sostiene que con el respaldo del Presidente podrá enfrentar resistencias, incluso dentro de la 4T: “No vamos a permitir que nadie, de afuera ni de adentro, quiera venir a definir, sugerir o imponer”.

De todo el gobierno federal, este sector es el único en el que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha reconocido que en casi año y medio de gestión no ha podido combatir esas prácticas, por lo que dio esa encomienda personal a Duarte Olivares.

El funcionario anuncia, en entrevista con EL UNIVERSAL, que habrá un viraje en la estrategia: las aduanas tendrán un enfoque económico y recaudatorio; además, encabezará una administración itinerante, con visitas a las 49 sedes de la dependencia en el país y revisará objetivamente qué empleados se quedan, pues, afirma, la corrupción no se acaba por decreto.


El exsubsecretario del Trabajo y exoperador electoral señala que el mandato directo del Jefe del Ejecutivo federal es un espaldarazo que le permitirá enfrentar resistencias incluso dentro de la 4T. “No vamos a permitir que nadie de afuera ni de adentro quiera venir a definir, sugerir o, peor, imponer”, asevera.

A pregunta expresa de El Universal, «¿La corrupción es algo que se acaba por decreto?»

—Ningún mal del Estado mexicano se puede acabar de esa forma, hay que pasar a la acción. El Presidente nos planteó terminar la corrupción, y nos empeñaremos para lograrlo. [Esas prácticas] no se acaban por decreto, pero cuenta la voluntad.

El Universal: «Pero si es un monstruo de mil cabezas, ¿qué tal que tienen aquí al enemigo, a alto nivel?»


—Si el enemigo está aquí, vamos a echarlo, es un reto demostrar que el Estado no será vencido en esta apuesta, en eso no nos va a temblar la mano ni tendremos miedo ni seremos condescendientes o cómplices. Tampoco diremos: ‘Como está muy difícil, mejor ni le entro’. No. Tengo una obligación moral y ética de combatir la corrupción.
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